
Nivarius y Proelio brillan en el Rioja 2026 Special Report de Tim Atkin MW
11 febrero 2026

En el vino, como en la vida, todo empieza en la tierra. Para Raúl Tamayo, director técnico de Nivarius y Proelio, esta idea no es un eslogan, sino su forma de trabajar. Por eso su inclusión en el Top 100 de enólogos del mundo elaborado por la revista internacional The Drinks Business es también el reconocimiento a una filosofía que sitúa al viñedo en el centro de todo.
Una forma de entender el vino que conecta plenamente con el proyecto vitícola de Palacios Vinos de Finca, donde desarrolla su trabajo día a día. En Nivarius y Proelio crea cada botella con un objetivo claro: expresar el territorio del que procede.
Cuando el vino habla del lugar
En Palacios Vinos de Finca el punto de partida no es la bodega, sino el paisaje. El proyecto se construye alrededor de una idea sencilla y poderosa: poner el territorio en el centro de todo.
Esto significa trabajar desde el respeto al origen, buscar viñedos con identidad propia y permitir que cada finca, cada suelo y cada altitud definan el carácter de los vinos. El vino se entiende como una consecuencia natural de la tierra, no como una construcción técnica.
Esa filosofía se refleja en los distintos proyectos de la casa. En Nivarius, los viñedos de altura de Rioja dan lugar a blancos de gran frescura y precisión. Proelio explora la diversidad del territorio riojano a través de sus suelos y paisajes. Y en Trus, en Ribera del Duero, los viñedos situados en zonas elevadas aportan equilibrio, elegancia y carácter.
Cada uno de ellos responde a la misma idea: dejar que el territorio se exprese en la copa.

Un camino que empezó casi por casualidad
Curiosamente, el camino de Raúl Tamayo hacia el vino no comenzó como una vocación temprana. Su primer contacto profesional con el sector llegó mientras estudiaba Ingeniería Agrícola.
En su familia siempre se había hecho vino —principalmente su abuelo— pero como una tradición doméstica, sin pretensiones comerciales. Fue durante sus años de universidad cuando el vino empezó a convertirse en algo más que una costumbre familiar.
En 2007 inicia junto a Rafa García, director técnico de Trus, un proyecto en Ribera del Duero centrado en preservar la esencia del tinto fino. Aquella experiencia marcaría profundamente su manera de entender el viñedo.
Más tarde completó su formación con estudios de Enología en Palencia y amplió su experiencia trabajando en diferentes regiones vitivinícolas, desde Galicia hasta Nueva Zelanda o Monterrei. Cada etapa aportó nuevas perspectivas sobre el paisaje, las variedades y la interpretación del viñedo.

Escuchar a la viña
Para Tamayo, el vino no se crea en el laboratorio ni se diseña en la bodega. El vino nace en el campo.
Su trabajo parte de observar el viñedo, comprender el suelo y respetar el ritmo natural de cada parcela. Recuperar viñas adaptadas a su entorno y respetar los pagos históricos son principios fundamentales en su forma de trabajar.
“El terruño es quien manda”, explica constantemente. El papel del enólogo, en su opinión, consiste en escuchar, interpretar y acompañar.
Un reconocimiento que mira al origen
La inclusión de Raúl Tamayo en el Top 100 de enólogos de The Drinks Business no solo reconoce su talento y la calidad de unos vinos únicos, sino también una forma de entender el vino profundamente conectada con el territorio.
Una filosofía que, en el fondo, recupera algo muy antiguo: el sentido común de quienes trabajaban la tierra antes que nosotros.
Porque, como recuerda Tamayo, sin campo no hay vino.

